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Exito del Autogiro
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Información cortesía de  DANIEL COBO VUILLEUMIER ©

¿Qué es un Autogiro?

Un Autogiro es un aerodino de alas giratorias, al igual que el helicóptero pero, a diferencia de éste, las palas del rotor son movidas por el aire y no por un sistema motor, es decir, autorrotan o autogiran.  Para ello es necesario que el aparato se desplace en el seno del aire, por lo que precisa un equipo motopropulsor que le proporcione un movimiento de traslación, como en el caso del avión (ala fija).

 

Aunque el aspecto de esta aeronave pueda parecer el de un híbrido de helicóptero y avión, se trata de una aeronave con entidad propia.  Por ello, aunque en inglés suela emplearse el término gyroplane (giroplano) o gyrocopter (girocóptero), con lo que los anglosajones asimilan este aparato a una especie de aeroplano (gyroplane) o de helicóptero (gyrocopter), preferimos emplear su denominación original (y patentada) de Autogiro® porque entendemos que es un término neutro  que hace referencia al principio de funcionamiento que le caracteriza.

 
¿Quién lo inventó?

El inventor del Autogiro fue

D. Juan de la Cierva Codorníu (n. Murcia, 21-9-1895; † Croydon -Inglaterra-, 9-12-1936), hijo del relevante abogado, político (varias veces ministro) y empresario D. Juan de la Cierva y Peñafiel.  Desde la infancia sintió pasión por la entonces naciente Aviación, construyendo, con la ayuda de sus amigos Pepe Barcala y Pablo Díaz, planeadores (1910) y, en 1911-12 (¡con tan sólo dieciseis años!), uno de los primeros aeroplanos españoles que volaron bien:  el biplano BCD-1 Cangrejo.  Posteriormente, en 1913, voló el último proyecto del trío, el BCD-2, un monoplano (como lo serían los futuros aviones). 

La Cierva en sus años mozos.

 

Primer planeador construido por La Cierva y sus amigos, y volado en los Altos del Hipódromo en 1910

 

 

Biplano Barcala-Cierva-Díaz BCD-1 Cangrejo (denominado así, probablemete, por el color rojo de su pintura), propulsado con un motor Gnôme de 50 CV.  La "pandilla" inició este proyecto en 1911.  Consiguieron que, en el verano del año siguiente, fuera volado por el reputado piloto francés Jean Mauvais

 

 

El trío BCD posando frente a su segundo aeroplano: el monoplano BCD-2. En la cabina, el piloto Adaro. 

La Cierva estudió Ingeniería de Caminos (no existía aún la carrera de ingeniería aeronáutica) y, si bien nunca ejerció esta profesión, su formación académica le procuró la base físico-matemática necesaria para el desarrollo de su obra.  Como veremos, dedicó su vida a un aparato que hiciera más seguro el vuelo, y el irónico destino le reservó una prematura muerte precisamente en un accidente de avión.

 

 La Cierva en su mesa de trabajo en 1923, año en que consiguió el primer vuelo del autogiro.

 

 

El padre de La Cierva, por aquel entonces Ministro de la Guerra, posa en la cabina de uno de los aparatos de su hijo. 

Por fortuna, La Cierva consiguió un merecido reconocimiento a su labor durante su vida, como demuestra la serie de honores, títulos y medallas que fue recibiendo hasta su muerte. Entre ellos podemos citar los siguientes:

·    Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (1919)

·    Ingeniero Aeronáutico, honoris causa (1930)

·    Miembro de Honor de la Asociación Española de Ingenieros Aeronáuticos

·    Miembro de Honor de la Asociación Española de Ingenieros Civiles

·    Miembro de la "Royal Aeronautical Society"

·    Miembro de Honor de la A.I..D.A. de Italia

·    Miembro de la Asociación Francesa de Navegación Aérea

·    Miembro de los Aeroclubs de España, G. Bretaña, Alemania, Francia y Bélgica

·    Trofeo "Collier" (1930)

·    Caballero de la Legión de Honor de Francia

·    Caballero de la Orden de Leopoldo de Bélgica

·    Cruz de Alfonso XII de España

·    Medalla de Oro del Trabajo (España, 1930)

·    Medalla de Plata de la "Royal Aeronautical Society" (GB, 1932)

·    Medalla de Oro "Guggenheim" (EEUU, 1932)

·    Medalla de Oro de la Federación Aeronáutica Internacional

·    Medalla de Oro de Wakefield (Royal Aeronautical Society, 1934)

·    Medalla de Oro de la "Royal Aeronautical Society" (a título póstumo, GB, 1937)

·    Gran Cruz del Mérito Aeronáutico (a título póstumo, España, 1946)

·    Conde de la Cierva (a título póstumo, España, 1954)

 

 

El Rey Alfonso XIII a los mandos del C.30 junto a La Cierva

 

Para saber más acerca de la vida y obra de Juan de La Cierva es imprescindible la lectura del libro de D. José Warleta Carrillo (Dr. Ingeniero Aeronáutico), que escribió esta biografía por encargó de un hijo del propio  La Cierva. (ver Referencias)

 

 

¿Cómo surgió el Autogiro?

Como todo estudiante de ingeniería, La Cierva debía culminar su carrera con un proyecto final y, si bien él terminaba los estudios de Ingeniería de Caminos, siguió fiel a su vocación (y sus profesores se lo permitieron) y se decidió por el diseño del  primer avión polimotor español y uno de los primeros en el mundo: el bombardero trimotor C.3, con motores de 220 CV y con 5 Tn de peso total al despegue, que presentó al concurso que convocó el Servicio de Aeronáutica Militar español en 1919 para actualizar sus efectivos. 

 

 Consiguió del empresario y aristócrata Juan Vitórica Casuso la financiación para la construcción del prototipo  y, una vez terminado, fue probado por el reputado piloto capitán Julio Ríos Agüeso.  Sin embargo, en un vuelo de ensayo el avión se estrelló y resultó destruido (el piloto, que salvó su vida, no tenía experiencia en polimotores).

 

Bombardero trimotor C.3

 

 

 

La tragedia sirvió para que La Cierva comenzara a pensar en una aeronave cuya seguridad en vuelo no se viera comprometida por una pérdida de velocidad debida a un fallo propulsivo.   Ello le hizo centrarse en una aeronave de alas giratorias, ya que en este caso la velocidad aerodinámica responsable de la sustentación proviene principalmente del giro de las palas del rotor, mientras que en el avión (ala fija) procede del movimiento de traslación y, por tanto, la propulsión resulta crítica.

 

La idea de sustentación mediante alas giratorias tenía varios siglos de antigüedad pero su aplicación práctica a una aeronave, el helicóptero, se materializó en 1907 (Bréguet-Richet y Cornu) y 1909 (hnos. Berliner).  Sin embargo estos primeros aparatos eran incapaces de efectuar un vuelo estable y controlado y eran bastante complicados mecánica y aerodinámicamente.

 

 

 

o

 Aparato de los hermanos Breguet y Charles Richet, que se levantó del suelo en 1907, pero carecía de una suficiente estabilidad y capacidad de mando para efectuar un vuelo controlado.

 

Aparato de Paul Cornu, que también consiguió despegar del suelo en 1907

 

Aparato de Emile Berliner y John Newton Williams (1908)

 

 

Debido a esta complejidad y dificultad de control, La Cierva descartó el helicóptero.  Descubrió que si se inclinaba el eje del rotor hacia atrás de modo que la corriente de aire incidiera sobre las palas desde abajo con un pequeño ángulo, era posible la autorrotación de las mismas con una baja velocidad de aire incidente (baja velocidad de vuelo).  En 1920 patentó una aeronave que empleaba el principio de autorrotación y que denominó Autogiro®.

 

Primera página de la memoria descriptiva de la patente de "un nuevo aparato de Aviación" ... el Autogiro 

 

 

Alzado lateral y planta de la patente del primer Autogiro

 

 

Cierva posando con su maqueta ►

 

                                                              

Réplica de una maqueta de La Cierva

La Cierva pudo demostrar mediante alguna maqueta  que la aplicación de la autorrotación a una aeronave era posible. 

 

© DANIEL COBO VUILLEUMIER  

 

¿Cuándo voló por primera vez?

A pesar de que la maqueta de Autogiro funcionaba, en los primeros prototipos reales se encontró con un importante problema: la pala que avanzaba en el sentido de la traslación del aparato tenía más velocidad aerodinámica que la que retrocedía, por lo que una sustentaba más que la otra (sustentación asimétrica) y se producía un momento de balance que se transmitía al eje del rotor y, por tanto al fuselaje, provocando el vuelco del Autogiro.

La Cierva ideó varias soluciones, que fue aplicando sucesivamente a sus prototipos C.1 (1920),  C.3. (1921)  y  C.2 (1922).  Ninguna fue satisfactoria.

 

Aunque se trata del C.3 (una versión del C.2 simplificada para su fabricación más rápida)  fue el segundo prototipo en intentar el vuelo. Para ello se le instaló un rotor tripala "compensado" (mediante una distribución apropiada de la torsión de los perfiles) y con mando de paso colectivo por torsión de las palas.  En junio de 1921 comenzaron las pruebas. Sin embargo, esta idea tampoco resultó efectiva (lo que se atribuyó a la falta de rigidez de la torsión de las palas) y el Autogiro seguía cayendo hacia un lado. ( J. Warleta)

 

Pero su tesón y creatividad le llevaron a una solución correcta: la articulación de batimiento (en la maqueta, la flexibilidad de las palas corregía el problema).  Este dispositivo no sólo fue crucial para el Autogiro sino también para los futuros helicópteros.

 

El prototipo C.4, con palas unidas a la cabeza del rotor mediante dichas articulaciones, consiguió efectuar el primer vuelo de un Autogiro el 17 de enero de 1923, con Alejandro Gómez Spencer a los mandos.  Esta fecha puede considerarse como la del primer vuelo (eficaz) de una aeronave de alas rotatorias 

Detalle del rotor del C.4, con sus articulaciones de batimiento.

(J. Warleta) 

© DANIEL COBO VUILLEUMIER 

 

¿Tuvo éxito el Autogiro?

Desde el punto de vista científico-tecnológico, el Autogiro tuvo, sin duda, un éxito rotundo.  Sin embargo, desde la óptica comercial, ya es más discutible y, desde luego, los resultados fueron más modestos.

Tras la aparición del Autogiro, algunas personalidades, aviadores y técnicos españoles se mostraron muy interesados por este nuevo aparato.  Institucionalmente, fue la Aviación Militar la que apoyó más decididamente a La Cierva, prestándole toda su ayuda posible (Laboratorio Aerodinámico, talleres, materiales...y, por supuesto, pilotos). Con esta ayuda pudo desarrollar sus primeros prototipos.  Pero no debemos olvidar que la Aviación es un negocio y que, por tanto, para que el Autogiro pudiera progresar, necesitaba la atención del mundo industrial y financiero.  Sin embargo, como desgraciadamente ha sido habitual, los capitalistas españoles no tuvieron interés en financiar un proyecto arriesgado pero al mismo tiempo innovador (una honrosa excepción fue la del empresario Jorge Loring).

 

En diciembre de 1924 se exhibieron en el Salón de París varias películas sobre los ensayos realizados con el C.6.  Esto consiguió despertar inmediátamente la atención internacional sobre el Autogiro.

Autogiro Cierva C-6 bis  

Ya en enero de 1925 se realizaron pruebas ante autoridades aeronáuticas británicas.   Este año La Cierva tuvo una apretada agenda de contactos extranjeros, no sólo británicos, sino también franceses y norteamericanos, a raíz de los cuales el Autogiro se internacionalizó.   En marzo de 1926 se fundó La Cierva Autogiro Company en Londres, con el apoyo financiero de la City, para ocuparse de los estudios, proyectos y adjudicaciones de contratos de fabricación de Autogiros.

En 1927, La Cierva diseñó la articulación de arrastre, que permitió resolver un problema de fallo estructural en las palas como consecuencia de la rigidez en la unión con el buje según el plano del rotor.  Con ello, La Cierva creó el rotor de dos articulaciones (batimiento y arrastre), que ha sido profusamente empleado en los helicópteros hasta nuestros días.

Primera cabeza de rotor con articulaciones de batimiento y arrastre 

El 18 de septiembre de 1928, el propio La Cierva, que se había hecho piloto para convertirse en su propio probador de prototipos, cruzó el Canal de La Mancha con un C.8 Mk.II, lo que supuso una fenomenal propaganda del Autogiro.  Continuó después con su gira promocional por varias ciudades europeas.

Cierva y Henry Bouché (director de L'Aéronautique), a bordo del C.8 Mk II con el que cruzaron el Canal de La Mancha, siendo la primera aeronave de alas giratorias en hacerlo.

 

Momento de la partida del C.8 MkII desde el aeródromo de Croydon (Inglaterra) hacia el de Saint-Inglevert (Francia)

 

Frente al C.8 Mk II posan (de izda. a dcha.) el mecánico, Alliott Verdon Roe, Arthur Rawson Y La Cierva.  El piloto Rawson realizó una extensa gira por Gran Bretaña con el Autogiro.  (J.Warleta)

Autogiro C.8 MkII G-EBYY con el que La Cierva cruzó el Canal de La Mancha en 1928

 

Título de piloto de Juan de la Cierva

 

Juan de la Cierva posa como piloto junto a una de sus creaciones.

 

El 11 de julio de 1929 el piloto de pruebas de los Talleres Loring (más tarde AISA) realizó el vuelo Madrid-Lisboa con un C.12, en un vuelo de 4 horas, estableciendo un récord para aeronaves de alas giratorias (en 1930, el helicóptero de D’Ascanio, el de mayores “perfomances”, sólo fue capaz de recorrer 1 Km. a 18 m. de altura y en 8’45’’)

 

Compárese el helicóptero de D'Ascanio (izquierda), el de mejores actuaciones de la época con el C.12 (derecha), cuyas características le permitían realizar vuelos comparables a los de los aeroplanos.

Las innovaciones continuaron y en 1929 se dotó al C.12 de un lanzador aerodinámico, la “cola de escorpión”, que , al deflectar la corriente que le llegaba de las hélices propulsoras hacia las palas del rotor, ponía a éste en movimiento.

 

 "Cola de escorpión" del C-12 (cortesía Revista de Aeronáutica y Astronáutica)

 

La Cierva realizando la primera toma del C-12 G-AAKY en 1931 en el aeródromo de Pitcairn (Bryn Athyn Field, PA.)(Stephen Pitcairn)

 

En este mismo año 1929 comenzó a producirse el primer Autogiro en serie: el C.19.

Autogiro C-19, primero en producirse en serie

 

Mientras, en EEUU, Harold Frederick Pitcairn, multimillonario y entusiasta de la Aviación (creó su propia constructora de aeroplanos y una línea postal, que más tarde se convertiría en la Eastern Airlines), se interesó de tal modo por esta nueva aeronave que concentró su atención y recursos en la consecución de la patente norteamericana y en la creación de la Pitcairn-Cierva Autogiro Company of America.  Esta compañía fue la que, probablemente, más empeño mostró en poner a la venta Autogiros prácticos.

Harold F. Pitcairn con Juan de La Cierva (sentado en el Autogiro)

 (Stephen Pitcairn)

 

  Autogiro proyectado por Heraclio Alfaro y construido por F.W. Steere Co. (1932)

 

Heraclio Alfaro Fournier, otro pionero español de la Aviación    que alcanzó sus mayores éxitos fuera de España.  En EEUU se convirtió en un prestigioso ingeniero, que contribuyó eficazmente a promocionar la aeronave de La Cierva

Encargó el diseño de un lanzador mecánico para el rotor que fue un verdadero éxito y, en 1931, la Pitcairn comenzó a vender Autogiros con dicho lanzador, que también fue adoptado por la firma británica.  Este lanzador fue diseñado por el ingeniero alavés Heraclio Alfaro Fournier, que llevaba años trabajando en  EEUU y que, en 1930, se asoció con la Pitcairn-Cierva Autogiro Company of America y contribuyó notablemente al perfeccionamiento de los Autogiros norteamericanos y a su difusión por todo el país.

Así pues, 1931 puede considerarse como el comienzo de la comercialización efectiva de Autogiros, tanto por la Pitcairn-Cierva, la Kellett Autogyro Corporation (otra firma surgida de la “fiebre del Autogiro”) y la Buhl Aircraft Co. en EEUU, como por A.V.Roe &Co. Ltd. (aeroplanos Avro) en Gran Bretaña, bajo licencia de La Cierva Autogiro Co.

Si bien americanos y británicos tenían prisa por vender Autogiros para rentabilizar sus inversiones, La Cierva parecía más bien envuelto en una frenética carrera por perfeccionar su invento, lo que ocasionó no pocos problemas, dado que cuando se trataba de lanzar al mercado un nuevo modelo, éste ya quedaba obsoleto frente a los nuevos desarrollos de La Cierva. 

 Probablemente, esto pudo incidir en detrimento del éxito comercial del Autogiro.  Aun así, se consiguieron vender unas cuantas unidades a diferentes empresas (Bujías Champion, Standard Oil, diario Detroit News,...), instituciones (NACA, la Marina americana...) y particulares (como la célebre Amelia Earhart, que estableció un récord de altitud con un PCA-2)

 

Pitcairn-Cierva PCA-2 (X760W) durante su vuelo de certificación a finales de 1930, volando con un PCA-1B  (al fondo) sobre Nueva York  (Stephen Pitcairn)

Amelia Earhart posando en la cabina del PCA-2 Beech-Nut, con el que consiguió el record de  18415 pies (5613 m) el 8 de abril de 1931, (Stephen Pitcairn)

 

Autogiros de la Kellett, empresa que probablemente logró el mayor refinamiento aerodinámico del autogiro en aquella época  (cortesía Revista de Aeronáutica y Astronáutica)

 

Autogiro de la Buhl Aircraft Co. (Detroit), que introdujo la innovación de incorporar una hélice propulsora, como los Autogiros actuales, en vez de tractora como los demás Autogiros de la época.  En la imagen aparece de pie Etienne Dormay, ingeniero jefe de la compañía, y sentado en la cabina el piloto James Johnson. (Stephen Pitcairn

 

El capitán Lewis A. "Lew" Yancey y junto al PCA-2 "Miss Champion" (NC 11609) de la compañía de bujías Champion, delante del Templo de los Soldados (Chicen-Itza, Yucatán) durante una exploración de la civilización maya en febrero de 1932. ( Stephen Pitcairn)

 

PAA-1 de la NACA (precursora de la NASA), que lo empleó para sus investigaciones sobre alas rotatorias

Pitcairn, a los mandos de su PCA-2, despega desde los jardines de la Casa Blanca, tras recibir de manos del presidente Hoover el trofeo "Collier", el 22 de abril de 1931. (Stephen Pitcairn)

El primer PCA-2 de serie en recibir el certificado de tipo ( 2 de abril de 1931) fue adquirido por el "Detroit News".  Actualmente esta aeronave se encuentra en el museo Henry Ford. (Stephen Pitcairn)

 

No obstante, esa intensa actividad creadora de La Cierva dio lugar a dos avances fundamentales: el mando y el despegue directos.  El mando directo tenía por objeto eliminar los alerones (contenidos en alas embrionarias) y el timón de dirección, que no eran efectivos a bajas velocidades, y consistía en la instalación de un rotor de cabeza inclinable mediante la acción de la palanca de mando del piloto.  Este nuevo dispositivo, precursor de la palanca de mando de los actuales helicópteros, dio lugar al Autogiro más célebre de todos los tiempos: el C.30 (1933), del que se construyeron más de 150 unidades en varios países. 

C-30, el más célebre de los autogiros de La Cierva  (cortesía Revista de Aeronáutica y Astronáutica)

 

El despegue directo consistía en embragar el rotor al motor hasta alcanzar unas revoluciones superiores a las necesarias para el vuelo, con paso de sustentación nula, y entonces desembragar, poniendo las palas en el paso apropiado, y así el aparato daba un salto hasta una altura a partir de la cual la tracción de la hélice era suficiente como para iniciar el vuelo normal.  Con ello el Autogiro se convirtió en la primera aeronave VTOL (despegue y aterrizaje vertical) operativa del mundo, cualidad que demostró el propio La Cierva posando un C.30 sobre la cubierta del portaaviones Dédalo.

Despegue del C-30P  G-ACIO desde el portaviones Dédalo, con La Cierva a los mandos (Valencia, 7 de marzo de 1934) (J.Warleta)

 

© DANIEL COBO VUILLEUMIER

      

¿Qué ha ocurrido con el Autogiro tras la muerte de su inventor? 

Cierva C.40 Rota II

Tras la terrible pérdida de La Cierva en accidente de avión (1936), la firma británica desarrolló el C.40, el primero en incorporar de serie el despegue directo.  Pero con la II Guerra Mundial prácticamente se detuvo la construcción de Autogiros en Gran Bretaña.  Si bien, éstos jugaron un importante y, a menudo, desconocido papel: la calibración de los radares británicos, para lo cual se creó la 1448 Rota Calibration Flight compuesta con los C.30 (Rota I) y C.40 (Rota II) que se logró reunir.

 

 Kellett KD-1B de la Eastern Air Lines Co.     Cargando sacas de correo en el compartimento habilitado para ello en un Kellett KD-1B de la Eastern Air Lines Co.

En 1939 se llevó a la práctica la idea de usar el Autogiro para transportar correo entre el edificio de Correos de Philadelphia y el aeropuerto de Camden, empleando el modelo KD-1B de Kellett (modelo KD-1A con el puesto anterior sustituido por un compartimento para las sacas de correo).

En 1940 Raoul Haffner creó el Rotachute, un pequeño Autogiro sin motor ideado para ser lanzado desde un avión e introducir agentes en las líneas enemigas.

En el otro bando, Focke, artífice del primer helicóptero operacional del mundo (Fa 61, 1937), diseñó el Fa 330 (1942), un aparato análogo al de Haffner pero para ser empleado como punto de observación de los submarinos alemanes.

Fa 330 (Cortesía Ron Bartlett)                                                                                                           Fa 330

Kellet YO-60 (Jesse Davidson Collection) 

En EEUU, la Kellet vendió al Ejército varios Autogiros YO-60 para misiones de enlace y observación entre 1942 y 1943.

Finalizado el conflicto bélico todos los esfuerzos en alas giratorias se centraron en el helicóptero.  Éste era capaz de llevar a cabo todas las misiones que pudiera realizar el Autogiro y bastantes más, sobre todo en el terreno militar (como bien se ha demostrado hasta hoy en los diversos conflictos).  Así pues, la industria prácticamente se olvidó del Autogiro.
En 1957 voló el Rotodyne, un ambicioso proyecto de la firma británica Fairey: Autogiro en vuelo de crucero y helicóptero en despegue y aterrizaje (los turbohélices movían, además de las hélices propulsoras, unos compresores de aire que enviaban chorros de alta presión a las puntas de las palas del rotor).  También contaba con ala fija, que generaba aproximadamente la mitad de la sustentación requerida en crucero, y en ella se encontraban los alerones para el control del balance.  Esta aeronave era capaz de transportar a 40 pasajeros y 4 tripulantes.

Fairey Rotodyne  (Cortesía Revista de Aeronáutica y Astronáutica)

Si desea ver un vídeo promocional de este aparato puede descargárselo desde la URL:

  http://www.hofstra.edu/videos/autogiro_rotodyne.mpg  (86 Mb aprox.)

A pesar de ser una fórmula prometedora, que demostró ser superior a los helicópteros de transporte equivalentes de la época, el proyecto fue finalmente cancelado por falta de apoyos (quizás el ruido provocado por los chorros de punta de pala hacían difícil su aceptación para operar en aeropuertos cercanos o incluidos en núcleos urbanos).

 

El resurgimiento del interés en los diseños del Autogiro se debe casi enteramente a Igor Bensen (entonces ingeniero jefe de Kaman Aircraft Co. y recientemente fallecido), que a principios de los 50 creó el B-8 Gyroglider, un pequeño Autogiro ultraligero sin motor, inspirado en los de Haffner y Focke, al cual siguió la versión motorizada, el Gyrocopter (1953), la aeronave de construcción “amateur” más popular del mundo (más de 10000 de ellos han llegado a volar) y en la que se basan los Autogiros deportivos actuales.

El Dr. Bensen en su Gyrocopter

 

A finales de los 50 Raymond Umbaugh diseñó el Umbaugh 18, un pequeño Autogiro (815 Kg máx.) biplaza (en tándem), de cabina cerrada, con rotor tripala, despegue al salto y un motor propulsor Lycoming (O-360-A1D) de 180 hp   El prototipo hizo su primer vuelo en 1959 y estaba destinado a producirse en serie por la firma Firchild con el nombre de Flymobil, que sólo fabricó cinco ejemplares.  Posteriormente, Air & Space (Indiana, EEUU) se hizo cargo de su producción y se llegaron a fabricar alrededor de un centenar de aparatos hasta 1965.

Umbaugh Model 18-A (©Tom Hildreth -Airliners.net-)

 

      

Otro personaje singular es el octogenario Sir Kenneth Wallis, también diseñador de Autogiros ligeros (entre ellos el “Little Nellie”, que aparece en una película de la serie Bond), y que ostenta casi todos los records con este tipo de aparatos.

Wallis WA 116 Serie 1 G-ARZB apodado "Little Nellie" aparece  en la película "Sólo se vive dos veces" de la serie Bond.  El aparato estaba pilotado por el propio Ken Wallis. (Cortesía Revista de Aeronáutica y Astronáutica)

Sin embargo, el intento más serio de resucitar al Autogiro fuera del ámbito de la aviación ligera corrió a cargo de la española Aeronáutica Industrial S.A. (AISA).  En los años 70 diseñaron el Autogiro GN, cuadriplaza, de construcción metálica de tipo semimonocasco, dotado de un motor Lycoming de 3000 hp máx. (a 2700 rpm.), rotor de cuatro palas Bell con articulaciones de batimiento y arrastre, mando de paso colectivo y cíclico, y con capacidad de despegue al salto (embragando el rotor al motor)

Autogiro GN de AISA (Cortesía Revista de Aeronáutica y Astronáutica)

El prototipo realizó su primer vuelo el 21 de julio de 1982.  Pero el 15 de septiembre de ese año, en el transcurso de su primer tráfico, sufrió un accidente en el que resultó seriamente dañado (pero que demostró cómo su buen comportamiento a baja velocidad hizo posible que el piloto salvara su vida).  Nissan, propietaria entonces de AISA, decidió cancelar el proyecto.

El 15 de septiembre de 1982  efectuaba en Cuatro Vientos su último vuelo el Autogiro GN de AISA (Cortesía de Revista de Aeronáutica y Astronáutica)

 

Actualmente existen prometedoras iniciativas, principalmente norteamericanas, para un ámbito fuera del alcance de la aviación ULM

Una de estas iniciativas es la de  CarterCopters L.L.C., que investiga soluciones para Autogiros de avanzadas prestaciones.  El prototipo en el que actualmente trabajan es una aeronave mixta: Autogiro a bajas velocidades y avión (ala fija) a velocidades superiores.

 

Prototipo de CarterCopters en vuelo

 

La última evolución de los autogiros ultraligeros es el ELA-07S. El trabajo constante de Emilio López Alemany a llevado a esta máquina que hoy en día es uno de los mejores autogiros del mundo con un gran éxito internacional.  (ELA Aviación S.L.)

 

                                                                                                                                                                                                      

 

Existiendo el helicóptero y el avión ¿tendría sentido recuperar el Autogiro como alternativa?

Sí, tiene sentido recuperarlo, baste tener en cuenta las siguientes consideraciones:

 

·       ·    Costes. Semejantes a los del avión equivalente (algo superiores los de adquisición y posiblemente inferiores los de operación) y sensiblemente inferiores a los del helicóptero (una reducción de entre un 15% y un 50%), debido a su mayor simplicidad (carece de reductor, transmisión, rotor antipar...), con lo que su producción, operación y mantenimiento se abarata.

·       ·    Seguridad.  Motivo por el que, según vimos, La Cierva concibió este aparato, cuyo rotor está siempre en autorrotación, con lo que el fallo de motor no compromete a su seguridad en vuelo, cosa que sí sucede en las demás aeronaves con motor (de hecho, algún Autogiro de La Cierva sufrió parada de motor en plena exhibición y pudo descender con seguridad ante el asombrado público).  Además, el Autogiro es una aeronave estable, en tanto que el helicóptero es bastante inestable y, por tanto, más difícil de pilotar.  Por otra parte, la mayoría de los accidentes de Autogiro acontecidos hasta la fecha se han debido, principalmente, a un exceso de confianza del piloto (provocado por el sentimiento de seguridad) o simplente a un pilotaje o un mantenimiento incorrecto por conocimiento insuficiente del aparato (harían falta escuelas especializadas –sólo hay algunas para ultraligeros- y simuladores específicos, como los existentes para aviones y helicópteros).

·       ·    Capacidades STOL/VTOL (despegue y aterrizaje corto/vertical), que le permiten operar con una mínima dependencia del terreno, en contraposición al avión, que requiere bastantes servidumbres en tierra (al menos, pistas preparadas y de más de 100 m). 

·       ·    Intervalo de velocidades intermedio entre el helicóptero y el avión, esto es, velocidad máxima superior a la del helicóptero y mínima inferior a la del avión. 

·       ·    Más silencioso que el helicóptero, debido a su menor carga discal y velocidad de punta de pala.

 

Podemos deducir que el Autogiro puede ser una opción muy interesante para misiones como: 

  1.      -Taxi aéreo, aviación privada y transporte de corto recorrido (p.e. entre aeropuertos interiores de grandes ciudades)

  2.     -Aplicaciones agrícolas y forestales.

  3.     -Vigilancia de tráfico, costas, bosques, obras, instalaciones varias, etc.

  4.     -Fotografía y filmación.

  5.     -Aeronave de enlace militar.

  6.     -Reconocimiento militar (interesante la opción de aeronave no tripulada –UAV-)

  7.     -Y otras ...

 Para muchas de las misiones civiles y algunas militares, que actualmente realizan helicópteros (la mayoría de las que no requieran vuelo a punto fijo) y aviones, el Autogiro está  capacitado y puede ser una opción más rentable.